
La estruendosa actuación de David Nalbandian, incluídos primeros dos títulos de
Su tenis en conjunto no muestra fisuras, pero es su cabeza la brújula de su potencial, y sus intermitencias varían de acuerdo a las motivaciones extras de turno que pueda encontrar. Léase rally, asado y diversión con los amigos. A saber también: pocas son las veces que hace agua en los torneos grandes, en los partidos contra los de arriba le suele ir bien, y cuando se pone la celeste y blanca se transforma y se carga la serie que sea al hombro.
Con el material sobre la mesa, cuesta no caer en el facilismo de creer que de aquí en adelante la carrera del unquillense será en pleno ascenso. Pero existe sustento para la premisa: ahora refinado en su físco, gracias al trabajo de Fernando Cao, y bajo la tutela de Martín Jaite, Nalbandian promete un largo galope y un trote de amplios horizontes.

