viernes, 12 de octubre de 2007

El futuro de la legión está en orden

Pese a los pronósticos agoreros existe una camda de juveniles que apunta alto y la meseta en la que ha recaído el tenis argentino estimula que se mire hacia abajo. ¿Cómo se viene la nueva camada de jugadores? Talento hay, pero la falta de fogueo genera incertidumbre.

El recambio de la legión es un tema difícil de abordar porque ronda por el aire un rumor que provocaría heridas, de esas que tardan en cicatrizar. Se dice que no hay material en la cantera y que difícilmente vuelva a salir una camada igual: lo cierto es que pese a los frecuentes juicios excesivos y la estrechez de criterio, compadecida por los destacados resultados de los últimos años, los miedos no son tales y hay algunas joyas que apuntan alto.

En el 2007 no hubo presencia de juveniles varones en los Grand Slams y parecería que allí reside una gran problemática, pero no es así. Hoy en día si un jugador se destaca entre los 15 y 16 años ya comienza a hacer sus primeras armas como profesional en qualys de Future, y paulatinamente la categoría de 18 años se ha ido desactivando. El trabajo de la Asociación Argentina de Tenis tiene varias patas: la Escuela Nacional de Alto Rendimiento, la estructura competitiva, con los torneos de menores sumados los futures, y por último la capacitación de profesores. La iniciativa está, se espera que el ánimo se plasme en apoyo a los chicos que surgen aunque todo sea un círculo vicioso en el que se entremezclan las dificultades económicas, los afectes institucionales y los intereses personales (manipulaciones mediante de padres latosos y entrenadores enrevesados bajo una ansiedad generalizada). “El peor problema lejos son los padres”, aseguró Arturo Grimaldi, vicepresidente de la AAT y certificó que si los padres son lógicos y tienen sentido común ayudan en mucho al desarrollo de la carrera de un hijo.

La crisis económica en la que se hundió el país en el 2001 atentó directamente también contra el crecimiento del tenis nacional. El costo del dólar y la imposibilidad de viajar al exterior para foguearse se transformaron en los principales escollos que debe saltar la nueva generación. El avance y el nacimiento de la nueva camada sufrieron una tajadura, pero pronto será la hora de recoger los réditos del trabajo de base. Hoy el presupuesto nacional es de 2 millones de pesos, de los que se derivan 200 mil dólares para la alta competencia (Gabriela Sabatini, desde su perfil bajo, aporta casi el 35% de la plata), y muchos esperan recibir alguna porción de la torta.

Tres nombres, un mismo sueño de grandeza: Andrea Collarini, Guido Andreozzi y Kevin Konfederak

En el corto plazo la realidad dice que los buenos resultados no se hundirán en la intrascendencia. Ante el declinar y los signos dubitativos de Coria, Gaudio y Nalbandian, Juan Monaco (23) y Juan Martín Del Potro (19) son quienes asoman la cabeza, arrojan oxígeno y se erigen como las principales cartas de continuidad. “Son chicos muy jóvenes que juegan bien y van a dar que hablar”, estampó el inquebrantable Guillermo Vilas en cuanto a los futuros animadores del circuito y remató: "El 2008 va a ser un año muy importante para el tenis argentino. Este año fue de transición de una nueva generación con la vieja, el que viene va a ser un año muy interesante y todo el mundo lo espera con gran expectativa". No obstante el panorama se nubla considerablemente cuando son las mujeres la cuestión: los talentos se cuentan con los dedos de una mano y los vaticinios negativos se reproducen en todos los ámbitos.

El recambio se avecina en los próximos 5 años y varias promesas prometen un trote de amplios horizontes: Guido Pella, categoría ’90 y potente zurdo de golpes planos, ya ascendió hasta el puesto 588º ATP en su primera temporada como profesional y sus expectativas son dar el salto de calidad en 2008. Más abajo los sueños de grandeza se amontonan: la categoría 91’ tiene varios representantes que pintan bien: Guido Andreozzi, Nicolás Pastor y Kevin Konfederak, recientes subcampeones de la Copa Davis Junior jugada en Italia, tienen gran proyección; y también arremeten Andrea Collarini, único jugador en el mundo categoría 92’ que ya tiene puntos ATP, y Agustín Velloti. Nombres a seguir que deberán continuar construyendo con estoicismo, y escalón por escalón, su aventura tenística.

Trabajo, humildad, ganas y responsabilidad son los ingredientes del cóctel que harán del tenis argentino una potencia para así ahuyentar la diatriba cotidiana y generalizada en cuanto al futuro de la legión: un golpe se corrige; una jugada se arma; pero si no hay trabajo y corazón las aspiraciones se truncan.

2 comentarios:

pico monaco dijo...

linda nota y bien redactada para saber la realidad de la cantera argentina y conocer un poco los chicos que vienen
abrazo che

fiko

Anónimo dijo...

aguante konfederak yo lo veo jugar seguido en hebraica y es increible como a progresado en poco tiempo suerte para toda tu carrera q recien comienza gabriel