"Tiene la pegada de un oso y la destreza de un águila. No es un triunfador circunstancial, de los que hacen fugaz fortuna en el siempre generoso feudo de Melbourne. Tsonga, o Ali, como prefieran denominarlo, añade al tenis gusto por el riesgo, magia, belleza, clase, mucha clase. En su primera cita con los cuatro mejores en un 'major', exhibió, además, una envidiable paz interior". Javier Martinez, Diario El Mundo
