Volviendo, lejos de una mirada exclusivamente resultadista la experiencia es altamente positiva. Más siendo que se jugó en cemento, a 2.200 metros de altura y con bolas que corrían muchisimo. Más allá de lo tenístico, estos torneos germinan de manera positiva una pasión por defender los colores nacionales y dar el máximo de cada uno ante cada desafio, como lo hicieron los chicos argentinos.



Se volvió a repetir el segundo puesto del 2007. En esa ocasión, en Reggio Emilia, Italia, Kevin Konfederak, Nicolás Pastor y Guido Andreozzi no pudieron ante el poderío de Bernard Tomic y dos más, australianos claro está. Pero la historia viene de largo años atrás, y para rubricar la idea esa de que por añadidura el mayor premio no es ningún trofeo sino la posibilidad de representar al país sólo basta repasar que Juan Martín Del Potro, quien nos puso en la final por tercera vez en la historia también alguna vez jugó una Davis Cup Jr.

En septiembre del 2004 y bajo la capitanía de Gustavo Luza, el tandilense fue el single 1 de la Argentina siendo una categoría inferior, acompañado por el formoseño Emiliano Massa (luego Campeón de Roland Garros Jr en 05' y en 06') llegando como los primeros preclasificados. A esa altura el equipo de Copa Davis ya había quedado eliminado, y por paliza, frente a Belarús en una carpeta injugable, pero Delpo y compañía querían encumbar a nuestro país. Sin enbargo, en segunda ronda no pudieron frente a Rusia y Juan Martín cayó frente a Pavel Chekhov 6-7 7-6 y 6-1 y vengó la final del Orange Bowl U14, el año anterior. Pero fueron las chicas las encargadas de traer una alegría, al coronarse campeonas de la Jr. Fed Cup con Florencia Molinero, Betina Jozami y Agustina Lepore.



